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lunes, 4 de junio de 2018

La partida




                     Con cariño para José Luis


Desde arriba te
invito a mirar
mi cuerpo que sangra y
que enfermo expresa
su arte, situándote
como el observador
de un cuerpo frágil y desnudo
que va desapareciendo
a través de la luz.

Chile está enfermo y
el ciudadano representa a
la patria herida en su body-art:
Simulacros de sangre
alrededor de la bandera
y en la pierna izquierda del artista
una marca roja
como si la izquierda también
sangrara. El cuerpo
pintado de Copello nos recuerda
a una bandera. Es como una doble patria:
residual y enferma.

La partida es el exilio o autoexilio
de ciudadanos chilenos
que se van con dolor y resistencia.
Tal como lo representa el cuerpo
De Copello. No es casualidad que
su postura remita de forma
metonimica a un Chile dictatorial:
Son los exiliados y los ciudadanos
que sufren y se resisten.

Esta postura desde arriba
no colabora para que el espectador
solidarice con el artista,
sino que desde un prisma lejano
lo hace mirar una realidad
que lo impacta y que en el fondo
visibiliza.

"Mi arte es mi cuerpo" nos anuncia
el performer y así es como
absortos nos perdemos en estas
temáticas sicopatrióticas.
Es Copello nuestro mimo desangrado
y grabador olvidado.



sábado, 26 de mayo de 2018

Silencio

Entre la multitud
siempre en silencio
o ¿silenciada?
Con gritos que desbordan
mi mirada.
Con un lenguaje latente
entre labios.
Lejos de ser una surrealista,
muy consciente de lo que sucede.
Sensible a un entorno cínico
que no repara en sí mismo.
El juego consiste en
ocultarse tras un velo.
Desconozco las reglas,
me resisto a jugar.
Qué juegos más tóxicos.
Estoy llena de voces,
de letras al desnudo.
No entienden,
no soy silencio. O tal vez,
aquel silencio bullicioso.
Lo cierto es que estoy rota. He
chocado de frente con la vida.
Necesito digerir
atisbos de luz tal y como lo haría
una antropófaga.
La tristeza no me da la cara...
y puedo verla reflejada en la ventana.
Qué más da. Todo me parece tan vacío.
Siento hambre de vientre. Volver a nacer.
Debo quitarme la mordaza,
tengo tanto que decir.
Al parecer la niñez te voló la cabeza.
Yo que tanto te amo y tú jugando a ser cínico,
a silenciarme tras un rostro funerario.
Y vuelve de nuevo la pena, el trago amargo
y los malos recuerdos.
Pensándote a gritos y ausentándome así del mundo.

domingo, 20 de mayo de 2018

Insomnio


 Otra noche más y yo despierta
con mi latir de insomne pausado.
Mis manos descubiertas
se rinden ante el frío.
Te vas de mí…te vas
al auxilio de otras noches más cortas que la mía.

En esta noche
mi pensamiento acontece en la hostilidad.
La huesuda angustia me aprieta el cuello
con sus manos firmes.
Me asfixia.

Es otra noche más y yo despierta.
La bulla da vueltas en mis oídos
y los bloquea a gritos.
No hay calma.
Cada noche muero un poco más…
pausas eternas se retuercen silenciosas.

Anochece en mí,
mientras tú te vas.
El sueño acaba como hálito de fuego.
Acaba en mí…porque es otra noche más
y tú te vas.

viernes, 13 de abril de 2018

Río

De espaldas al río
Aguas quietas
Espíritu agitado
Por cada crisis
Una grieta
Mis puños caen
Como si estuviesen deconstruidos.
Sí, como las palabras
Que con corporalidad se
Acumulan en mis nudillos
Cuando por fin decido
Voltearme, los hundo en el río
Y ya no son los mismos.

Quiero oir mis huesos
Q u e b r á n d o s e
Por favor, debo escuchar el dolor.
Ver mis dientes caer
Con propiedad en el barro creacional.
Soy mujer y puedo performarlo a veces,
Quiero sentir mi grito
Plasmado en la tierra,
Que este provenga de lo más hondo.
Que los gusanos se manifiesten antes.
Tengo rabia y hay una necesidad de
Verme destrozada.

Crisis por montones.
Intentos fallidos.
Decir la verdad no siempre es bueno.
Pastillas para mí,
Muchas pastillas para mí.
De espaldas al río que fluye
No me lleva. Es su quietud.
Soy yo y mi hiperansiedad.
Y el río? Sigue allí. Yo no sé si soy otra.

lunes, 9 de abril de 2018

Pain!

Cuando el joven quiso
deshacerse del dolor
tomó un cuchillo
y lo deslizó suavemente
por su cuello
para que por aquella herida profunda
saliera todo su Pain!

La chica lloraba en el baño
con olor a mierda
no podía sostener su cuerpo
al jalar la cadena
y ver la taza rebalsada
sintió que era su propio dolor
el que se iba.

Ella lo sorprendió
haciendo piruetas
sus pies pisaban con fuerza
como si en cada vuelta
botara Pain!

Me deslizaba por cada sala
al son del grito reiterativo
"Soy un hombre"
supongo que para afirmar
su masculinidad
Era miedo lo que sentía
y dolor ante una familia que
lo rechazaba.

Mentes perturbadas,
jóvenes hundidos en sí mismos.
Un alivio absurdo
al visitar la idea de morir.
Paredes escritas con sangre
que dicen Pain! Pain!

Es esto mismo lo que se deja atrás
vivir fracciones de felicidad
ser inestable, una montaña rusa.
Ser temeraria, ser dolor y vida a la vez.
Mis palabras me limitan,
mi moral, qué se yo.
Hay cosas que no se pueden contar,
pero llevo en mi memoria tanto Pain!



lunes, 26 de marzo de 2018

Volantín


A veces solo quiero
escribir: me duele,
pero me salen palabras
como: mi boca se torna
un sepulcro ante tu ausencia
y los ojos ajenos solo
vislumbran mi muerte.
El ágora de mi alma
se arquea hacia un público inmóvil
a la espera de una estruendosa voz,
pero que en realidad solo
palpita sangre.
A veces solo quisiera
decir: te necesito,
pero termino diciendo que
las horas se fracturan y el tiempo
se quiebra cuando tú no estás y
no soy mas que huesos roídos.
Mi carne se pudre ante la
necesidad de tu piel.
Mi espíritu descalzo
transita sobre clavos y
se desangra por ti.
Como si los sacrificios
sirvieran de algo, como si
sirvieran para que tú volvieras.
En noches como estas,
tú y yo nos fundíamos en vaivenes
carnales, en danzas dionisiacas…
A veces, solo a veces,
quiero expresar que te extraño
y termino expresando que eres el
latido que le falta a mi pecho.
La verdad es que parecen siglos
viviendo en una jaula,
cuya danza macabra se burla
de mí, que te escribo
en la madrugada.
Quiero, pero de verdad,
QUIERO deshilachar el cielo contigo
y hacer de él un firme volantín
y elevarnos junto a él, de la mano,
volando por los senderos.
Más allá de todo aquello
que se atreve a separarnos.
Vamos a extraer el metal de la
felicidad. Escuchemos el caos
y riámonos de él. Que el llanto
deje por fin de estrangular
nuestros sueños.
Desaparezcamos, amor,
vámonos, que nuestro volantín
nos lleve a un destino inexorable.

miércoles, 21 de marzo de 2018

Muerte

Y por segunda vez mueres,
en distintos cuerpos,
en distintos tiempos,
en distintas habitaciones.
La primera vez se te reventó un riñón,
la segunda casi te amputan las piernas:
falta de oxígeno.
El dolor se replica al cuadrado.
Contigo se van mis esperanzas.
Yo ya viví esto muchas veces,
muchas muertes.
Y yo tantas veces jugando con mi vida,
cuando la muerte se pronuncia
simplemente se lleva consigo
las ilusiones...
es algo inenarrable.
Imagínense morir para un poeta
y no poder escribir sobre esa última experiencia.
Sí, última. No hay nada que esperar.
Las personas se mueren y no vuelven.
NO VUELVEN.
¿A dónde van?
¿Dónde regresan?
¿Vuelven a ser algo?

El pobre carga con muchas muertes.
Tanta muerte que no le pertenece,
pero que sin embargo, hace suya
porque no tiene más que
aquellos cuerpos.
¿Hay salvación?
O solo son palabras perdidas.
Un adiós no es suficiente cuando
se trata de despedir a quien se quiere.
Mi cabeza fluye. No pienso en poemas.
Solo en esas dos personitas que parten
a no sé dónde. No hay más.